El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad de Iryo y Renfe en Adamuz (Córdoba España) este domingo por la tarde ha dejado 39 muertos, entre ellos el maquinista del tren de Renfe.
Hay 152 heridos, de los cuales 43 están hospitalizados. 12 de los heridos se encuentran en la UCI, nueve están graves. Uno de ellos es un menor, según los últimos datos.
El accidente ocurrió a las 19:45 horas, hora local de España, cuando un tren de Iryo que recorría el trayecto descarriló en los desvíos de entrada de vía 1 de Adamuz e invadió la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe que realizaba la ruta que también ha descarrilado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se ha desplazado a la zona, al igual que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Ambos han destacado en declaraciones a los medios la unidad, la coordinación y la “lealtad” de las administraciones ante la tragedia ferroviaria de Adamuz. Además, Sánchez ha pedido informarse a través de canales oficiales y medios “contrastados” ante los bulos de las últimas horas.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, que también se ha desplazado al lugar del siniestro, ha advertido de que la cifra de fallecidos “no es definitiva”.
Ya se han habilitado cinco puntos de recogida de muestras de ADN para los familiares directos de las víctimas del accidente, a fin de facilitar la identificación de los cadáveres. Se encuentran en Madrid, Sevilla, Huelva, Córdoba y Málaga.
“Un escenario de guerra”
Agentes de la Guardia Civil que se encuentran en la zona del accidente afirman a EL ESPAÑOL que lo que se han encontrado esta noche en Adamuz es un “escenario de guerra”.
Apuntan, además, que probablemente hasta final del día de hoy o mañana no puedan extraer los cadáveres de los vagones que salieron despedidos, según fuentes de la Guardia Civil en el terreno.
Ya se han enviado grúas para elevarlos y luego, con el mayor cuidado posible, buscar víctimas o supervivientes.
“El fallo humano está prácticamente descartado”
El tren de Iryo que descarriló ayer había sido revisado el pasado 15 de enero, hace tan solo cuatro días, y se fabricó en 2022.
Según Iryo, el servicio había partido de Málaga a las 18:40 horas y descarriló a la altura de Adamuz “por razones desconocidas”. Este lunes el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha asegurado en RNE que “el fallo humano está prácticamente descartado”.
“Si el maquinista toma una decisión errónea, el propio sistema la corrige. No especulemos, esperemos a la investigación. Tendrá que ver con el material móvil de Iryo o con un problema de la infraestructura”, ha afirmado para dejar claro que “no habrá una conclusión en un tiempo breve” sobre los motivos del accidente.












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