Muchas veces experimentamos situaciones que nos llevan a vivir bajo una máscara o armadura, llegando a usarla como nuestra tarjeta de presentación, hablamos de usar caras y modos de actuar que tenemos ensayadas para mostrar solo lo que queremos que vean los demás. Mostramos lo más brillante de nosotros, lo que impacte, dejamos conocer sólo lo que sea objeto de reconocimiento y admiración o por el lado contrario nos ponemos un escudo, barreras, armaduras para infundir temor, “respetoâ€, indiferencia, insensibilidad, frialdad, escondemos amargura, temores, resentimientos, miedo a ser herido, miedo a demostrar debilidad, a mostrar los sentimientos por creer que serán rechazados, para protegernos del daño, de personas, muchas veces para protegernos de nosotros mismos.. Por lo regular estamos en una carrera constante por evitar mostrar lo que hay debajo de esta mascara, así que llenamos nuestras vidas de trabajo, ocupamos gran parte de nuestro tiempo en ayudar a otros, (incluso siempre estamos pensando como cambiar a nuestra pareja y familia), ahora con las redes sociales buscamos cualquier convivencia para mostrarle al mundo lo sociables, alivianados y buena onda que somos, aunque también hay quien se vale de este medio para estar agrediendo, juzgando o simplemente estar metiéndose en la vida de otros. Esta máscara-armadura con la que vivimos, se va integrando a nosotros, de tal manera que las personas que nos rodean van acostumbrándose a tratarnos de acuerdo a ella. A veces nos preguntamos porque repetidamente la gente nos trata de determinada forma, incluso creemos que es injusta por el trato que nos da, pues no somos conscientes que esta máscara es lo que mostramos todos los días. Un ejemplo de cómo empleamos la máscara y lo que conseguimos como respuesta sería “soy tonto- búrlateâ€, “Soy poderoso-adúlameâ€, Soy sexy-sedúcemeâ€, “tengo mal carácter-aléjate†“Soy generoso- pídeme†“Soy víctima-compadécemeâ€, “Soy controlador- no confíesâ€, entre otras. Ser inconscientes de esta mascara-armadura nos lleva a dañar a la pareja, familia, amigos (muchas veces sin intención) pues estar a la defensiva es una de las funciones de la armadura y su fin es protegernos de cualquier cosa que nosotros consideremos un ataque. ¿Y como hacemos consciencia de nuestro problema?, ¿Como saber si usamos máscaras-armaduras? Cuando nos escuchamos decir: Yo no era así, era diferente, cambie a partir del divorcio de mis padres, cuando me dejó mi esposo, cuando no me dejaron estudiar lo que quería, cuando sufrí infidelidad o violencia, cuando decidí ser el mejor en todo, cuando quise tener el cariño de los demás, porque creía que nadie me quería, etc. Probablemente ya lo habías pensado y cuando se tiene el deseo de cambiar, buscamos que la solución venga de afuera, que las personas nos acepten, que nos quieran, que nos eviten conflictos, cuando el verdadero cambio viene desde dentro. Como todo cambio, desprendernos de las mascaras-armaduras es un proceso, doloroso pero necesario, que requiere de no perder la esperanza de recuperar lo que fuimos, aunque en una versión mejorada, paciencia para irnos redescubriendo y tolerancia para reconocer y aceptar lo que en realidad somos, sin duda personas llenas de cualidades, talentos y capacidad para dar y recibir amor. ¿Quieres saber cómo liberarte de tu mascara-armadura?, sigue el próximo articulo de “A fuego lentoâ€â€¦ continuará…. Articulo basado en la novela “El caballero de la armadura oxidadaâ€






















HILDA
Excelente información, y si hay identificación alguna con ella.
Estare pendiente del proximo capitulo. 🙂
El caballero de la armadura oxidada es una profunda reflexión sobre los valores de la vida. Qué cosas son verdaderamente importantes en esta vida, y en qué nos escudamos nosotros mismos para no ver ni sentir la realidad, hasta el punto de que nos evadimos por completo de la vida y nos centramos tanto en nosotros, que esta evasión puede costarnos muy cara a nosotros o a las personas que nos rodean.