Jurisprudencia
Gilberto Silva. Presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje de la Región Carboní­fera. Abogado laboralista y catedrático universitario.

Mucho se especula respecto de la duración de las jornadas de trabajo, atendiendo comúnmente a lo que escuchamos en programas de televisión, por ejemplo; sin embargo para efectos prácticos, pero sobre todo, absolutamente legales, tenemos que comprender primeramente que la regla general respecto de la distribución de la jornada de trabajo, es la siguiente: OCHO HORAS LA DIURNA, SIETE LA NOCTURNA Y SIETE HORAS Y MEDIA LA MIXTA.

Ahora bien, para comprender lo anterior, debemos tomar en cuenta que la JORNADA DIURNA ES LA COMPRENDIDA ENTRE LAS SEIS Y LAS VEINTE HORAS. es decir, distribuir la jornada diaria en un máximo de 8 horas, ejemplo: de las 08:00 a las 16:00 horas. JORNADA NOCTURNA SE DESARROLLA ENTRE LAS VEINTE Y LAS SEIS HORAS.  Se distribuye la jornada en 7 horas diarias. Ejemplo: de las 20:00 a las 03:00 horas Y LA JORNADA MIXTA ES LA QUE COMPRENDE PERIODOS DE TIEMPO DE LAS JORNADAS DIURNA Y NOCTURNA, SIEMPRE QUE EL PERIODO NOCTURNO SEA MENOR DE TRES HORAS Y MEDIA, PUES SI COMPRENDE TRES Y MEDIA O MAS, SE REPUTARA JORNADA NOCTURNA.

Estas últimas Se desarrollan en 7 horas y media diarias. Ejemplo: de las 16:00 a las 23:30 horas, si observamos, abarca ambas jornadas (diurna y nocturna), sin embargo para poder hacerla Mixta, el periodo de tiempo que toma de la jornada nocturna, no excede de 3 horas y media, en este caso concreto, la nocturna se computa a partir de las 20:00 horas, y solamente toma 3 ½ horas de dicha jornada (23:30 hrs.), si fuese un horario que iniciara por ejemplo, a las 16:30 horas y concluyera a las 00:00 horas, estarí­amos hablando de una jornada nocturna, y el trabajador excederí­a los máximos permitidos por la L.F.T., en virtud de que, de las 20:00 a las 00:00 horas son 4 horas, y no las 3 ½ permitidas.

Ahora bien, cuando se trata de jornadas continuas (v.gr. de las 08:00 a las 16:00 horas), el artí­culo 63 de la L.F.T. nos obliga a otorgar al menos un perí­odo de media hora de descanso, el cual debe darse en un intermedio de la jornada. De esto resulta que si labora en el horario indicado, únicamente estarí­a trabajando 7 horas y media efectivas, ya que la otra media hora es de descanso; y para que la media hora de descanso sea real, y no se compute como tiempo efectivo laborado, el trabajador debe disponer de la misma libremente, y de preferencia fuera del centro de labores. Esto puede o no llevarse a cabo, en la practica, lo que algunos centrso de trabajo realizan, pero sobre todo “cuidan” que siempre quede documentado, recomendando siempre que en el contrato de trabajo se fije de la siguiente forma, de acuerdo a lo que hemos visto, por ejemplo:

La  jornada de trabajo diaria se desarrollará por seis dí­as a la semana, por uno de descanso el cual será preferentemente el dí­a domingo y será distribuida de la siguiente forma: de las 08.00 a las 16:00 horas, con la obligación de interrumpir su jornada de trabajo por media hora intermedia, a fin de descansar y/o tomar alimentos, teniendo el Trabajador la obligación expresa de abandonar las instalaciones del centro de trabajo durante dicho perí­odo, a fin de que lo disfrute libremente y en el lugar que decida. El TRABAJADOR tiene prohibido laborar tiempo extra, salvo que exista autorización que por escrito le otorgue el patrón, sin ese requisito no podrá laborar jornadas extraordinarias. 

De la misma forma, y de acuerdo a las necesidades de la producción, el legislador contempló la posibilidad de repartir las horas de trabajo en forma distinta, incluso excediendo los máximos de las jornadas diarias, siempre y cuando no se transgredan los máximos semanales, a saber, el máximo semanal de la jornada diurna es de 48 horas, la mixta de 45 horas y la nocturna de 42 horas, la anterior operación resulta de lo siguiente, Por cada seis dí­as de trabajo, (art. 60) el trabajador tiene derecho a uno de descanso (el famoso séptimo dí­a), en ese orden, si multiplicásemos la jornada diurna de 8 horas, por seis dí­as a la semana nos da como resultado 48 horas semanarias.

Entonces, si pactamos la posibilidad de repartir ese tipo de jornadas, en términos de lo que dispone el art. 59 de la Ley Federal del Trabajo. en su segundo párrafo, podemos establecer jornadas que exceden los máximos diarios, siempre que no excedan los máximos semanales, como ejemplo el siguiente:

De las 07:00 a las 16.36 horas de lunes a viernes, descansando los sábados y domingos., si nos fijamos, se trata de nueve horas con treinta y seis minutos diarios, evidentemente excede el máximo de 8 horas, sin embargo, si se pactó la distribución de la jornada en términos del art. 59, como es el caso, puede exceder en los términos anteriormente descritos, ya que no supera las 48 horas semanales.

Para que surta efecto legal esta disposición, DEBE PACTARSE, lo realizan de la siguiente forma en el contrato de trabajo, por ejemplo:

Las partes pactan que la jornada semanal de trabajo será de 48, 45 o 42  horas efectivas según se le asigne al Trabajador el turno diurno, mixto o nocturno respectivamente, las cuales se distribuirán en los horarios que requierael patrón.   Independientemente de que por costumbre, acuerdos o necesidades se llegue a laborar a la semana una jornada menor.

El trabajadorda su consentimiento expreso para que en cualquier momento se modifiquen sus horarios y jornadas de trabajo de acuerdo a las necesidades de la EMPRESA, previa notificación con 24 horas de anticipación; asimismo conviene desde ahora la posibilidad de que se distribuyan las jornadas de lunes a viernes o bajo otra modalidad semejante de conformidad con el artí­culo 59 de la Ley a fin de descansar el Sábado por la tarde o cualquier otra modalidad equivalente, de tal manera que en algunos casos la jornada diaria se podrá exceder de lo estipulado en el artí­culo 61 de la Ley Federal del Trabajo, con el fin de ampliar los perí­odos de descanso a la semana, sin que por ello se considere como tiempo extraordinario.

A final de cuentas, esto nos ofrece un panorama general respecto de las jornadas, su distribución, y los máximos permitidos por la Ley, pero siempre debemos apoyarnos a través de los documentos que obligatoriamente debemos conservar, como lo son, el contrato de trabajo, y controles de asistencia. Entre muchos otros.

 

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