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Análisis de la salida a Bolsa de Twitter

ELMUNDO.- Twitter desveló esta semana su desembarco en Wall Street con cierto sigilo y en menos de 140 caracteres. Pero el anuncio enseguida suscitó comparaciones con Facebook, que llegó al parqué en mayo del año pasado en una operación tan accidentada como popular. Ambas empresas son redes sociales fundadas por veinteañeros en Silicon Valley. Pero sus orí­genes, sus puntos débiles y la letra pequeña de su salida a Bolsa son bien distintos. Estas son algunas diferencias que merece la pena subrayar.

1. El secreto

Facebook anunció su operación tres meses antes de su debut sobre el parqué neoyorquino. Un periodo que permitió a inversores y analistas examinar en detalle sus cifras financieras y que en cierto modo lastró su valoración. Twitter ha echado mano de una herramienta que su rival no tení­a entonces a su alcance. Una ley aprobada por Barack Obama en abril de 2012 que permite presentar en secreto su solicitud al regulador bursátil a empresas emergentes cuyos ingresos no superen los mil millones de dólares: unos 750 millones de euros al cambio actual.

El objetivo de la norma era eliminar trabas burocráticas y ayudar a las empresas jóvenes a reclutar inversores. Un extremo que algunos académicos han cuestionado en las últimas horas como un paso atrás en la transparencia de Wall Street. La ley permite a los responsables de Twitter mantener en secreto sus ingresos y el número de acciones que pondrán a la venta hasta 21 dí­as antes del inicio de sus presentaciones a los inversores. También les permite limar lejos de los focos cualquier aspereza con el regulador.

2. Las expectativas

El peor enemigo de Facebook durante su salida a Bolsa fueron las expectativas salvajes de los inversores, que llevaron a sus responsables a subir el precio de sus acciones unas horas antes de su debut bursátil y a valorar la empresa en 104.000 millones de dólares: unos 78.000 millones de euros al cambio actual.

El precio inicial atribuí­a a Facebook un valor similar al de Amazon o Cisco. Cinco veces menor que el de Apple y cinco veces mayor que el de Yahoo. Pero los tí­tulos de la empresa de Zuckerberg se desplomaron a la mitad de su valor inicial durante los primeros dí­as y sólo lo superaron esta semana impulsados por sus buenas cifras de ingresos y usuarios en dispositivo móviles.

Según las cifras del fondo GSV, Twitter valí­a hace unos dí­as 10 veces menos que Facebook: unos 7.900 millones de euros al cambio actual. Pero para conocer su valor sobre el parqué habrá que esperar a conocer las decisiones de sus responsables. ¿Qué porcentaje de acciones pondrán a la venta? ¿A qué precio las venderán? “Twitter hará todo lo posible para evitar cualquier cosa que se parezca a la salida a Bolsa de Facebook”, decí­a esta semana el analista David Pakman del fondo neoyorquino Venrock. “La posibilidad de presentar los documentos en secreto les permite mantener bajas las expectativas y optar por una estrategia distinta al poner el precio de sus acciones”.

3. Los móviles

La importancia creciente de los dispositivos móviles era un grave contratiempo para Facebook, que habí­a construido su red de mil millones de usuarios en el ordenador personal. Pero nunca se ha antojado un problema para Twitter, cuyos mensajes breves se ajustan como un guante a la pequeña pantalla de un ‘smartphone’.

Los dispositivos móviles siempre han sido un obstáculo para el crecimiento de las grandes empresas digitales. No sólo por el tamaño de sus pantallas sino porque los anunciantes están dispuestos a pagar mucho menos dinero por un anuncio en un teléfono que por uno en un ordenador. Pero esos detalles no han frenado el éxito económico de Twitter, que este año se propone duplicar sus ingresos del año pasado y multiplicar por cuatro los de 2011. “Fue una empresa móvil desde el principio”, decí­a esta semana el publicista californiano Jon Elvekrog. “Han sido muy listos al centrarse en los teléfonos móviles”.

4. Los anuncios

Twitter nació como un experimento en 2006 y no incluyó anuncios hasta 2010: el año en que Dick Costolo fue nombrado consejero delegado y en el que la mayorí­a de sus fundadores abandonaron su gestión. Desde entonces la red social incluye mensajes breves patrocinados por empresas o por instituciones en un negocio que generó unos 218 millones de euros el año pasado y que sus responsables aspiran a multiplicar por cuatro antes de 2016.

Son cifras modestas si las comparamos con los 3.000 millones de ingresos publicitarios de los que presumí­a Facebook en los prolegómenos de su salida a Bolsa. Pero Twitter es una empresa con cinco veces menos usuarios y tiene mucho potencial para crecer. Y no sólo atrayendo más anunciantes sino generando fórmulas innovadoras. Entre ellas la venta de los datos de sus usuarios o la posibilidad de vender anuncios en otras plataformas a través de la agencia MoPub, que la empresa adquirió recientemente con el objetivo de explorar esa posibilidad

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