Desde el fondo de la mina
Emilio Zárate, Jefe de Informativos de Canal 5 TV y lacarbonifera.com

Por décadas México ha demostrado ser un paí­s inmensamente rico, no solo a sus pobladores, sino también a las potencias que según la historia han buscado de antaño su conquista y dominio. Desde la conquista, tras la llegada de Hernán Cortez, luego del descubrimiento hecho por el Genovés, Cristóbal Colón,  los “invasores” se han encargado de “surtir” sus bolsillos de la gran riqueza de México.
Y es que la naturaleza ha sido prodigiosa con los mexicanos, la riqueza prehispánica, los tesoros de los Dioses indí­genas, y porque no decirlo el tan anhelado oro negro que provocara una guerra en la década de los 90´s, cuando George W. Bush (padre) bajo el pretexto de la violación de los derechos de Irak, derrocó a Sadam Hussein, sin embargo su petróleo no lo han podido conseguir.
Algo similar ha pasado con México, durante décadas. Sin embargo aquí­ no se ha ejercido el uso de la violencia, por fortuna las únicas armas quí­micas que se generan, son debido a los residuos biológico-infecciosos que clí­nicas como el IMSS o ISSSTE, depositan en la basura habitual en comunidades de bajo control sanitario…, de ahí­ en fuera el “íntrax”, nomás lo conocemos en las pelí­culas de Arnold Schwarzenegger; lo que ha provocado que esas “negras” intensiones de sus “potenciales enemigos”, quienes han quedado en intenciones solo bajo simulaciones, es decir, con algunos “malinchistas”, que con la aprobación de acuerdos, buscan “abrir” la puerta a los enemigos.
Por décadas, paí­ses como Estados Unidos de forma concreta, han buscado involucrarse en la operación y explotación de los pozos petroleros, a través de la privatización de Pemex.
Estos intentos han sido en vano, hasta hoy no se ha de permitir la llegada de capital extranjero, para ser más exactos desde la expropiación petrolera hecha por el Presidente Lázaro Cárdenas del Rio, en 1938.
Hoy se discute la aprobación de la reforma energética, que no es otra cosa que hacer las modificaciones necesarias para que se permita la inversión privada (podrí­a ser extranjera), que a su vez genere las condiciones para que Petróleos Mexicanos (Pemex), le pueda inyectar más recursos a sus proyectos de exploración, explotación, y refinación del petróleo extraí­do de los pozos petroleros tanto en alta mar como en tierra firme.
Emilio Lozoya Austin, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), afirma que la iniciativa promovida por el presidente Enrique Peña Nieto, busca mantener a Pemex, netamente nacionalista y los beneficios se verán a corto plazo.
Estas afirmaciones se han hecho tras los pronunciamientos encontrados, especí­ficamente por la izquierda mexicana.
Asegura que se tendrán precios más baratos, a finales del primer año de operación ya se estarí­an reflejando. El crecimiento económico, se dará en el momento que se apliquen las inversiones, generando empleo, lo que permitirá a su vez ofrecer empleo a los futuros ingenieros, geólogos y otros profesionistas involucrados en la explotación del petróleo que existe en el subsuelo mexicano.
Pemex, según los apuntes, gasta hasta 5 millones de pesos diarios para explorar una plataforma profunda se encuentre o no petróleo.
Quizás se tenga razón con la necesidad de aplicar una reforma energética que tenga un poco de apertura a la inversión privada. Tal vez también sea cierto que no se modificara el dicho artí­culo 7 de la propia ley energética, esa que el General Lázaro Cárdenas del Rio, dejo como “candado” para evitar a toda costa la llegada de inversión extranjera.
Posiblemente sea necesario inyectarle recursos a la paraestatal que es “propiedad” de todos los mexicanos. Pero quizás también sea sano aplicar una serie de medidas que eviten que el sindicalismo petrolero o bien los propios trabajadores de Pemex, contribuyan para que esta empresa de los mexicanos de caiga y se “desplome” llevándose entre los “pies”, una de las pocas riquezas que aún existen en México.
Me pregunto, si ahora se empieza con Pemex, quizás se volteé a ver a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde sus trabajadores no se preocupan por hacer buen uso del suministro de energí­a, a ellos no les interesa se aplique o no algún subsidio. Los recibos de consumo, simplemente no los pagan. Es uno de los logros y beneficios que tienen por el simple hecho de ser empleados de los mexicanos, porque no hay que olvidar que la CFE también es patrimonio de todos los mexicanos.
En fin, la reforma energética, quizás con la aplicación de medidas que permitan que la paraestatal mediante sus dividendos pueda ser capaz de mantener su operación, exploración y mantenimiento, quizás si serí­a sana, de lo contrario, quienes la seguiremos llevando, somos todos los mexicanos, que al igual que en el caso de la CFE, solo esperamos que el subsidio de verano sea generoso, de lo contrario, tendremos que pagar altos cobros por un servicio que se supone forma parte de nuestra riqueza.
La pregunta en el aire, ¿De aplicarse la reforma energética, acabará con los gasolinazos de cada mes…?., o ¿Cuál serí­a el beneficio directo para usted y para mi?.., digo, para la población promedio…

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