Clemente Mancillas Dávila
Clemente Mancillas Dávila, Columnista

Los reflectores del vaticano opacan la fe .

Desde su nacimiento, la iglesia católica no habí­a pasado por condiciones que ponen entre dicho no solo el dogma con que le seguí­an los fieles, también se ha cuestionado la debilidad en la fe de los millones de seguidores de esa corriente religiosa.

Al grado de que se ha recurrido a modernas estrategias para la presentación del papa Francisco I, en su gira por Brasil, donde se le ha presentado de formas distintas desde un lí­der muy cercano a la gente y principalmente a los fieles, hasta el í­dolo presentado como si fuera una estrella del pop.

Al respecto las opiniones se dividen, hay quienes piensan que los tiempos modernos exigen presentaciones como la echa en un escenario lleno de reflectores donde queda para la historia la figura papal, saliendo entre cortinas rojas y una especie de pasillo blanco, donde se veí­a la silueta del sumo pontí­fice, acompañado de reflectores claros y de colores.

Pudiera tomarse a mal por lo ostentoso de la presentación, sin embargo solo sirve como referencia para manifestar el nivel de mercadotecnia que tuvieron los organizadores, quienes invirtieron oficialmente poco más de 53 millones de dólares, para presentaciones y la jornada de la juventud.

Estas acciones provocaron una serie de manifestaciones, en un paí­s con altos í­ndices de pobreza y una polí­tica interna muy inestable; ahí­ se ha cuestionado al dispendio de recursos para tratar de fortalecer la fe, ante lo que dicen es una estrategia contra el crecimiento de otras corrientes religiosas.

Durante todos los tiempos ha sido difí­cil, las condiciones para el incremento de fieles, sin embargo desde la santa inquisición, se ha logrado “Inculcar” de diferentes formas que la iglesia es un ente de paz espiritual y que ahí­ se puede dejar atrás las penurias pero sobre todo se limpia de todo pecado, logrando vaciar del alma, las culpas que se cargan como individuo.

Pero sobre todo, que todos tus males se pueden curar si tienes fe en quien representa a dios en la figura del papa y de los sacerdotes en cada templo, lo que es una gran ayuda emocional y espiritual, para las almas confundidas.

Sin embargo en pleno siglo 21, donde las formas de hacer llegar la noticia varí­an desde un mensaje en las redes sociales, que se puede ver en tu celular, hasta el seguimiento en vivo de los acontecimientos, en un aparato portátil, pone en riesgo la fé.

Sobre todo porque la noticia es trasmitida con un sinfí­n de opiniones lo que hace dudar si el marketing del vaticano es el adecuado y se dejó atrás lo tradicional para dar pasó a las nuevas tecnologí­as y presentaciones de moda, para generar un mayor impacto.

En el principio del siglo 21, la corriente religiosa más poderosa del mundo con más de mil millones de fieles,  se ha visto mermada con una serie de escándalos que han estremecido al vaticano.

La figura papal, se ha visto deteriorada al grado de generar especulaciones sobre la renuncia del papa Benedicto XVI, hechos que no se daban desde 1415 y lamentablemente para los fieles, no se dio en muy buenas condiciones.

Es entendible que se busquen mil formas para reforzar la fé y la imagen de quien también es llamado su santidad o el vicario de cristo; si los resultados son buenos después de la evaluación, habrá valido la pena las crí­ticas, comentarios, manifestaciones y las observaciones mal intencionadas, sobre las modernas formas de presentar al máximo lí­der religioso de la iglesia católica.

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